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hola, somos un matrimonio que llevamos felizmente casados 14 años. A mi marido y a mi nos gusta viajar y todos los años hacemos alguna escapada a alguna ciudad europea.

El año pasado hicimos una escapada a Amsterdam y fue una experiencia muy buena. Yo soy una mujer muy clásica, siempre he pensado que el matrimonio es como antes, sexo solo con tu pareja para siempre. Mi marido es más perverso, ha veces me da miedo de las cosas que me dice y este viaje fue una experiencia diferente.

Todo empezó estando cenando tranquilamente los dos en un restaurante cerca del barrio rojo. Entre el vino, la buena comida y las risas, conocimos a otro matrimonio español que también estaba de viaje por allí. Lo pasamos en grande los 4 y entre unas cosas y otras acabamos paseando por el barrio rojo.

Enseguida la conversación fue cada vez más caliente y perversa, poniéndonos todos un poco excitados, viendo cómo incluso parejas entraban a las habitaciones de las chicas que estaban allí.

No se a quien se le ocurrió la idea de comprar algunas bebidas y acabar la noche en la habitación del hotel, cosa que me pareció bien, aunque no me esperaba lo que iba a pasar allí.

En la habitación la situación se fue caldeando, yo miraba a mi marido y pensaba en todas las veces que me había dicho de hacer una locura así y hacer sexo con más gente y en aquella situación, me excitaba solo pensarlo.

Llego un momento en que Paula, la mujer de Andrés, se me acerco y empezó a besarme. Yo, en principio me quedé parada y mirando la cara de mi marido, pero le seguí el rollo y empezamos a besar nos intensamente.

Nos fuimos quitando la ropa y Paula se puso de cuatro patas chupandome el coño y mostrando su coño y culo directamente a mi marido. Cuando me di cuenta estaba gimiendo y viendo a Andrés y a mi marido pajeándose intensamente con el espectáculo que estábamos haciendo.

Sentía placer, excitación y miedo a la vez al hacer algo que nunca hubiera pensado que fuera capaz, pero en aquella situación, ya no había vuelta atrás, así que le dije a Andrés que yo también quería ver como le comía la polla a mi marido y sin pensarlo, así se puso.

– No querías esto cariño, pues toma – le dije a mi marido mientras Andrés le chupaba de arriba a abajo toda su polla y Paula me comía mi coño.

Al cabo del rato, vi como Andrés se ponía delante mío y empezaba a penetrarme lentamente. Yo notaba su polla entrar en mi coño y mi excitación era máxima, además veía la cara de mi marido viéndome como disfrutaba y me excitaba más aún. Mi marido puso a Paula encima de él y empezó a follarsela al lado mío, mientras empezó a besarme locamente. Estábamos los dos siendo follados a la vez mientras nos besabamos ardientemente y me gustaba.

Al cabo de un rato, Andrés paró y se puso boca arriba donde yo subí de espaldas a el y empezó a meterme su gran polla por mi culito. El sexo anal siempre me ha gustado, me encanta que mi marido me se fuerte por el culo y el que me diera otro hombre me dio más placer hasta el punto de casi correrme. Mi marido paró de follarse a Paula y se vino cara a mi para meterme su polla por mi coño, haciéndome una doble penetración como dios manda.

Me encanta la doble penetración, la he practicado otras veces con juguetes que tenemos mi marido y yo, pero nunca lo había hecho con dos pollas entrando y saliendo dentro de mi, notar como me revientan los dos a la vez fue un máximo, me corrí dos veces y ellos me llenaron los dos agujeros de semen, fue espectacular.

Cuando paramos, le pedí a mi marido que se pusiera a cuatro patas y le comiera el coño a Paula y le pedí a Andrés que me diera por el culo fuerte, para que vea lo que es. Mi marido puso una cara rara, pero la excitación del momento lo llevo ha hacerme caso. Me excite al máximo viendo cómo mi marido era penetrado, así que me puse debajo de el para que me fallara mientras los dos le comíamos el coña a Paula, nunca pensé que podría ser tan perversa y hacer esas cosas, pero ya puestos.

Cuando Andrés acabo de follarse a mi marido, me puse a cuatro patas y le pedí que me fallara otra vez a mi por el culo, mientras yo y Paula le empezamos ha comer la polla a mi marido.

Al final acabamos todos agotados, después de una noche donde todos dimos y recibimos placer. A la vuelta del viaje y durante las próximas semanas, mi marido y yo follabamos como salvajes pensando en lo ocurrido aquella noche, era nuestra perversion que habíamos vivido juntos y solo pensarlo nos excitaba al máximo.

Sobre el Autor: toysex Ícono 1 verificado
Me encantan los juguetes!!